Boletín ATHENAI.Regularización de las drogas: el falso debate de la legalización

 

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 Regularizar el consumo de drogas ilegales supondría, al igual que se ha hecho con las drogas
administrativamente controladas (tabaco, alcohol), establecer mecanismos y normas para acceder a estos productos a través de reglamentaciones administrativas que determinen de manera explícita el ámbito de la autorización y establezcan sanciones por incumplimiento de las reglas. Para Fundación Atenea, esta reglamentación del consumo de drogas ilegales (cannabis, cocaína, heroína, sustancias dopantes y energizantes, solventes industriales o algunos productos veterinarios) supondría reducir de manera drástica las consecuencias
políticas, sociales y sanitarias del consumo de drogas.

Con la irrupción masiva de las drogas ilegales en España en la década de los años 70 apareció el debate sobre su “legalización”. Sin embargo, las políticas reales, ya desde entonces, se sitúan en una vía alternativa en la que los propios conceptos de “legalidad/ilegalidad” apenas tienen sentido. Vía alternativa que incluye, por ejemplo, las estrategias de reducción del daño, iniciativas que implican de facto una cierta regulación de diversas drogas ilegales porque buscan garantizar que, en el caso de que el consumo se produzca, lo hace en las mejores condiciones de salubridad posibles para la persona y para su entorno.

Mientras las políticas reales avanzan en esta línea de regularizar de facto el consumo de drogas ilegales, las retóricas sociales siguen empeñadas en el falso debate legalización sí, legalización no, posturas ambas irresponsables porque no se sitúan en el ámbito de las necesidades sociales. Para Fundación Atenea, tan inmoral y peligroso es inventarse riesgos del consumo de drogas como negarlos todos.

Regularizar el consumo de drogas ilegales (cannabis, cocaína, heroína, sustancias dopantes y energizantes, solventes industriales o algunos productos veterinarios) supondría, al igual que lo ha hecho con las drogas administrativamente controladas, el establecimiento de mecanismos y normas para acceder a estos productos a través de reglamentaciones administrativas que determinen de manera explícita el ámbito de la autorización y establezcan sanciones por incumplimiento de las reglas. Para Fundación Atenea, esta reglamentación del consumo de drogas
ilegales supondría reducir de manera drástica las consecuencias políticas, sociales y sanitarias del consumo de drogas.

Por sustancias, drogas como el tabaco o el alcohol han entrado en un proceso de crecientes controles y regularizaciones, si bien el alcohol de forma mucho más indecisa. En este contexto, el consumo de  tabaco ha descendido en España, así como las muertes relacionadas con el tabaquismo, no así el del alcohol, en parte por limitar su regularización a lo que se refiere a consumos juveniles. Los fármacos psicoactivos están también muy regulados aunque la publicidad exagerada sobre sus efectos está conduciendo a una demanda excesiva. Y, por el contrario, no se ha avanzado en la regularización de las drogas ilegales para las que existen sustancias sustitutivas, como la heroína, o que son utilizadas cada vez con mayor frecuencia en estrategias de consumo terapéutico, como el cannabis.

Fundación Atenea trabaja desde 1985 en programas de investigación e intervención social con personas en situación o riesgo de grave exclusión social afectadas por uno o varios factores de exclusión, entre los que destaca la adicción a drogas, que interacciona con otras causas de exclusión como son el desempleo, la entrada en prisión o el sinhogarismo.

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