Un resultado esperado, pero no por ello menos decepcionante

UNGASS 2016 se cierra sin que haya al menos consenso en temas de alto voltaje, sin denunciar sin tapujos la pena de muerte como respuesta al problema de las drogas,  que mantienen aún algunos países.

Que la solución al problema de las drogas esté en el marco de las Convenciones Internacionales, es ya el primer error de planteamiento.

La solución no puede estar en un diagnóstico que se hizo hace 40 años, la realidad ha cambiado y lo hace cada vez más rápidamente…nada tiene que ver con los discursos vacíos más o menos políticamente correctos que muestran lo poco que a los Gobiernos les importan a veces las personas.

La vocación de servicio a la ciudadanía brilla por su ausencia y políticos y altos funcionarios se mueven en un mundo paralelo y al margen de la Sociedad Civil, de las organizaciones que trabajan en terreno y ven el sufrimiento de la gente.

Si hay algo que ha quedado bien claro en UNGASS 2016 es que Gobiernos y Sociedad Civil transitan en universos distintos.

Aunque el resultado venía ya cocinado desde Viena, dónde las fuerzas más conservadoras y prohibicionistas habían liderado el discurso, aún las entidades de la sociedad civil, esperábamos oir hablar de un consenso en reducción de daños, de justicia restaurativa, de enfoque de salud pública. El documento final no es contundente en estos aspectos.

Pero no ha sido el discurso prohibicionista el único que ha tomado la voz, pese a la fuerza que siempre tiene el establishment.

Los países de América Latina y El Caribe que habían presionado para adelantar dos años UNGASS muestran ya sin temblarles la voz las consecuencias de la llamada Guerra contra las Drogas que se ha venido librando las últimas décadas. Colombia, Guatemala, Uruguay, Méjico, Bolivia y otros países de las Américas denuncian el elevado número de víctimas que se ha cobrado esta guerra, visibilizan la respuesta que se da ante el problema de las drogas…que no es otro que la cárcel… este es el tratamiento…cárcel para penalizar la pobreza y falta de una mirada de género.

Un enfoque de salud pública, de respeto a los derechos humanos, basado en la evidencia científica, que incorpore la perspectiva de género es el discurso que ya han hecho suyo los países latinoamericanos. Estos son los argumentos de la Fundación Atenea, que como entidad con estatus consultivo ante ECOSOC, ha participado activamente, a través de RIOD y el Civil Society Forum on Drugs de la UE, en los trabajos preparatorios, este es el posicionamiento que resultaba de interpretar las encuestas regionales que las organizaciones de la sociedad civil hicieron llegar a Viena. 

 

Estos son los avances,  la respuesta diferenciada de algunos gobiernos y la voz de la sociedad civil que por mucho que se la ningunee y obstaculice encuentra nuevas tácticas para hacerse oir.            

Tal vez haya acabado el tiempo de las Convenciones Internacionales.

Tal vez la solución esté en las plazas de las ciudades.

 

 Paz Casillas Martínez

 Nueva York  abril 2016

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