Soledad Murillo. “Las mujeres somos ciudadanas con derechos recortados”

Es una de las “madres” de dos leyes fundamentales para las mujeres: la de Violencia de Género y la de Equidad. Ella será la encargada de abrir la Jornada sobre Género e Inclusión social que Atenea organiza el próximo 28 de octubre.

Es socióloga, investigadora, trabaja en la Universidad y ocupó –con Rodríguez Zapatero- el primer cargo político en material de igualdad. Su principal línea de investigación surge del análisis del tiempo en cuanto que es el principal capital de las sociedades desarrolladas

La Jornada que abres se llama Género e inclusión social. ¿Qué tratarás?

Las líneas maestras de mi ponencia pasará primero por explicar qué es la exclusión social, para que se entienda que estamos hablando de situaciones de necesidad tanto coyunturales (cuando se reciben prestaciones pero no hay riesgo de perder las redes personales) y estructurales (cuando además de recibir las ayudas, las personas que la padecen ya no tienen red o tienen una edad que les hace difícil cambiar el rumbo de sus vidas). En el caso de las mujeres, su riesgo de exclusión es mayor por la responsabilidad que recae en ellas de ser la parte nuclear de la familia. Pondré un ejemplo, las mujeres toxicómanas pierden toda su red, especialmente si son madres. Ocurre parecido con las mujeres con alguna discapacidad adquirida: sus relaciones afectivas se rompen. Al revés nunca sucede: una mujer puede cuidar de su compañero más decidida que nunca…

¿Cómo de necesario es congeniar los temas de género para que las mujeres entren de una forma igualitaria en la sociedad?

Para empezar, no coincido con la palabra “temas de género”, porque no entiendo que a las mujeres, que somos el 51% de la población (datos del INE, enero 2016), se nos trate de colectivo. Porque la minoría -eso sí con poder y privilegios- son los hombres. El problema es que siga habiendo temas de genero, y no imparcialidad y democracia en todos los sectores.

Hay leyes, grandes avances, como la de Violencia de Género y la de Igualdad Efectiva, pero no parece suficiente. ¿Por qué?

Hay leyes que parecen no ser suficientes, totalmente de acuerdo, como la Ley Tributaria y la corrupción y la evasión de capitales. La diferencia es que cuando se trata de temas que garantizan la seguridad de las mujeres, se ponen en duda, pero nunca se cuestiona la efectividad de otras leyes que se vulneran una y otra vez. Esto es una muestra del lugar qué ocupan las mujeres en la sociedad: una ciudadanía con derechos recortados.

¿Cómo resolver la economía de los cuidados y qué hay que hacer para que la sociedad (empresas, Estado y ciudadanía) entienda que la corresponsabilidad es un asunto de todos? ¿Consideras que las mujeres estamos fracasando a la hora de trasladar este último mensaje?

Nosotras somos las únicas que lanzamos el mensaje de la corresponsabilidad. No entiendo como chicos, padres o no padres, amantes o compañeros de piso no son capaces de pensar que pueden estar expropiando tiempo a las mujeres mientras que, acto seguido, se manifiestan contra cualquier vindicación. Es como si tuvieran muy claro que ellas son las principales responsables. A los chicos les toca ponerse a gritar por la corresponsabilidad con las mismas ganas que celebran un gol de su equipo. Por parte del Estado no se destinan presupuestos a los servicios públicos de cuidados de cero a tres años, entre otros problemas.

¿Cómo cambiar los roles para que los hombres también hagan suyo el espacio doméstico y las mujeres entren con más fuerza y de un modo más equilibrado a las esperas públicas y privadas?

Hace falta más intransigencia por parte de las mujeres que cuando se enamoran actúan de servidoras. Sólo así se cambiarían las roles. Sé perfectamente que eso nos ha pasado a todas, pero sino fuera por lo grupos feministas, nos hubiéramos sentido con el malestar de saber quién pone más en la relación en el espacio doméstico, pero sin poner nombre a lo que sucede. Emanciparse empieza por las relaciones afectivas, donde nadie “sostenga” los proyectos de nadie, sino que se sumen proyectos.

Mujer y política. Los partidos políticos tradicionales han desatendido, en parte, a más del 50% del electorado, mujeres. ¿Por qué no entran de lleno en asuntos vitales como la economía de los cuidados, que eterniza los roles? 

Todos los partidos políticos lo tienen en sus programas, pero hacen falta mujeres feministas para hacerlos efectivos. Sino hubiera sido por mi formación, mi compromiso y sobre todo, el conocimiento que han aportado las redes feministas, cuyos materiales utilizaba en todas mis reuniones, hubiera sido muy difícil defender las dos leyes en las que participé: la de Igualdad y la de Violencia.

Mujer y política. ¿A los políticos les da miedo el término “feminismo”?

A los partidos progresistas no les da miedo el termino feminismo, pero luego un líder como Iglesias dice que azotaría a una presentadora hasta hacerla sangrar, en una alusión sádica que le resulta sumamente erótica y es un mensaje “privado”. O en el PSOE insultan a la entonces vicepresidenta del gobierno, Fernández de la Vega en el Congreso, y sólo se levantan las diputadas del PSOE e IU, mientras que los diputados de las mismas formaciones miran perplejos como si no fuera con ellos. No importa lo que un partido diga o escriba en un programa, lo importante es qué hace, o cómo se justifica cuando es un misógino.

 

 

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