María Pazos, economista y feminista “Lo que es ineficiente es la desigualdad”

María Pazos, economista y feminista

 “Lo que es ineficiente es la desigualdad”

Matemática, estadística y experta fiscal, esta investigadora y feminista coordina la línea de investigación ‘Hacienda Pública e Igualdad de Género’. Defiende que las políticas públicas vigentes proporcionan incentivos económicos para que se mantenga la familia tradicional y no permiten que ambos sexos puedan repartirse igualitariamente el cuidado de sus criaturas y personas dependientes e impiden a muchas mujeres mantenerse en el empleo de calidad durante toda la vida. Fue una de las ponentes de la jornada organizada por la Fundación Atenea para hablar de Género e Inclusión social.

Tu último libro, Desiguales por ley (políticas públicas contra la igualdad)… tiene cuanto menos un título llamativo…

Sí, es verdad. Tiene un título del que estoy muy contenta: es muy gráfico. Porque lo que pretendo es acusar a las políticas públicas de no hacer. Nos venden la moto  de que no se puede, de que no hay solución a la desigualdad que recae sobre las mujeres con los cuidados de los pequeños y los mayores y eso es totalmente falso. Antes se defendían bajo argumentos biológicos que han caído… Sin embargo, las soluciones están muy claras.

¿Cuáles son esas soluciones? Porque parece que nadie las ve.

Atacar las raíces de la diferenciación del trabajo. Se trata de extender los derechos para todos y todas y a la vez de solucionar las necesidades urgentes de la población. Y lo mágico es que hay que hacer ambas cosas a la vez.

El Estado de bienestar debe ser inclusivo y generalizado, debe profundizar en los derechos que hasta ahora no llegan por igual a hombres y mujeres. Por ejemplo, si se dotara de medios y voluntad a la Ley de Dependencia, se estaría resolviendo una necesidad de las familias con personas dependientes a su cargo y se igualaría en derechos a las mujeres, que deben asumir hoy esa carga de trabajo a su costa. Pero, ¿qué hace el sistema? Nada. Y el problema recae sobre nosotras, que acabamos en una situación de esclavismo, y tampoco se da una buena respuesta a esas personas dependientes. Todo cambiaría si se optase por crear empleo para esa necesidad. Habría que remunerarlo, dar cobertura a las miles de mujeres que fuera de cualquier estatuto realizan esos trabajos y dar dignidad y calidad a los mayores y pequeños.

Para muchos ese es un mundo idílico. Los más neoliberales dicen que bajo ese esquema las cuentas no salen.

Es mentira. Esa es la gran falacia del neoliberalismo, aliado con el patriarcado. Lo que es ineficiente es la desigualdad. Lo dice la Unión Europea, el Foro Económico de Davos, la OMS… Despilfarramos recursos. El Producto Interior Bruto crece si se crea empleo de calidad para las mujeres. Pero, claro, para eso hay que proveer de servicios públicos, que es un gasto menor comparado con lo que se aporta. Se ve en la práctica. Las mujeres, bajo este sistema, se descuelgan del mundo laboral por años y, de esa forma, se tira por la borda un ingente capital humano. El sistema es ineficiente teniéndolas en casa. Sería mucho más interesante (desde de lo económico, pero también desde lo que supondría para la salud y calidad de vida de todos) contar con residencias de calidad, por ejemplo. Y ocurre lo mismo con los permisos de maternidad y paternidad. Igualarlos, que sería una revolución, no cuesta dinero.

Desde hace más de diez años representas y eres responsable de estudios relacionados con fiscalidad y género, ¿han cambiado las cosas desde entonces?

No. En realidad, se han deteriorado por la llamada crisis. Hemos retrocedido por los recortes que afectan gravemente a las mujeres. Tuvimos una gran oportunidad con Zapatero en cuanto a cambios en políticas públicas. Durante su primera legislatura hizo grandes reformas de derechos civiles, pero no económicas. Consiguió eso sí que la población tuviera más expectativas de igualdad, se quedo en la línea para dar el salto, pero no lo dio.

Hablemos de política. ¿Son realmente feministas los partidos?

Si estudiamos los programas, el más feminista es el de Podemos. Es el que ha llevado de una manera más clara el tema de equiparación de permisos, porque aunque el Psoe lo hace, lo defiende de una forma más ambigua. ¿El resto? Nada.

Pero lo cierto es que no hay ningún partido que busque los cambios estructurales que demanda el feminismo. Se dice, pero no se asume de una forma auténtica. Sí es verdad que se hacen cosas tímidamente, pero es como si las cúpulas de los partidos no quisieran realmente cambiar las cosas.

Llevas años defendiendo una economía feminista. ¿Qué se entiende por ella?

Para que una economía sea feminista debe atacar la base del patriarcado y eliminar la división sexual del trabajo. Falta mucho. FIN

 

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