Agentes de Salud en Prisión

La población penitenciaria a fecha de hoy se encuentra en situación de riesgo, no tanto por no tener acceso a recursos sanitarios (atención médica, material preventivo y medicación son accesibles en todas las cárceles españolas) sino por la enorme confluencia de factores de exclusión que acumulan las personas presas y que les hace espacialmente vulnerables.

Conscientes de esta situación Fundación Atenea ha organizado una formación para agentes de salud en contextos penitenciarios para que las personas presas actuen de cadena de transmisión de determinadas actitudes saludables  y difundan información sobre  ITS, drogas o reducción de daños y riesgos dentro de prisión.  Para ello ha elaborado una guía práctica que se ha entregado a cada uno de los participantes como apoyo a su formación. Esta actividad ha sido  programada en Centros Penitenciarios de Madrid y Castila La Mancha y ha contado con la financiación del  Plan Nacional de Sida.

La formación viene avalada por la buena labor profesional que realiza la Fundación Atenea en prisiones  desde hace más de 15 años con su programa Ariadna (programa de atención a drogodependencias con personas presas) lo que ha propiciado una muy buena acogida por parte de la Institución y por las propias personas presas participantes que valoran enormemente la posibilidad de realizar actividades como esta que les permite salir de su rutina al tener un menor acceso a actividades por el  hecho de ser consumidoras, o tener sanciones.

El perfil de los futuros agentes de salud a los que se está formando es de personas con una larga trayectoria en prisión o que tiene cierta influencia y legitimidad entre sus compañeros presos lo que facilita su labor a la hora de transmitir y formar a sus iguales dentro de prisión.  En relación a la población de mujeres presas resulta muy complicado que participen en las formaciones. En Madrid hay tres prisiones mixtas y se han realizado talleres en dos de ellas. “Aun priorizando el acceso de mujeres al grupo suelen caerse incluso antes de empezar con la formación” afirma María López, técnica del proyecto. “Las pocas experiencias con grupos mixtos que hemos tenido han supuesto experiencias muy enriquecedoras. Es verdad que hay temas tabú que sólo se pueden abordar en grupos no mixtos pero para abordar cambios de actitudes, que a fin de cuentas es lo que se persigue con el proyecto nos resulta muy interesante que la reflexión se realice en el seno de grupos mixtos” añade María.

En la formación se abordan problemáticas complejas que anidan en las creencias personales, los miedos y las inseguridades que en muchos casos son reflejo de las expectativas del rol que se atribuye a mujeres y hombres en el ámbito de las relaciones sexuales y de pareja. A pesar de ello  ha habido mucha concentración y el nivel de reflexión ha sido muy alto. La cárcel es un espacio de pérdida de libertad y promover este tipo de actividad que permite expresarse con libertad resulta muy positivo para los internos dentro y fuera de prisión, ya que no debemos olvidar que la formación de Agentes de Salud mejora la vida de las personas en prisión y de su entorno cuando salen de ella.